
Algo sobre mi blog…
La idea de abrir el blog surgió después de participar en el taller El Desván de la memoria. Una forma de integrarme en el grupo, ya que no es un taller presencial. Y no, no es una casualidad que lo llame “Impulsos”, al contrario, hay una declaración de intenciones en el nombre. Lo reconozco, me llevo a matar con el reloj, y si es despertador ni lo cuento.
Abrí el blog con la ilusión de desordenar mi vida; aprovechar para volver a ser mono aunque sólo sea en los momentos de ocio. Me siento atrapado en una sociedad salvajemente civilizada, dónde el tiempo es uno de nuestros mayores tesoros, y ya de niño (muy pequeño, no hablaba correctamente), acostumbraba a quejarme: “‑Eu que faga o que eu queira e vos o que queirades vos‑”(‑que yo haga lo que quiera y vosotros lo que queráis vosotros‑), o algo así, más o menos; le espetaba a los mayores. A día de hoy, basta con pensar que a los niños de tres años los levantan a las siete de la mañana para llevarlos a la guardería y así, de la mano, desde los tres a los veintitantos, por no decir desde la cuna hasta la sepultura; condenados a una existencia poco menos que de presidiarios, una gran mayoría por una mísera condición mileurista, para preguntarme qué ha sido del sentido común. ¿Cómo es posible que la gente soporte sumisamente semejante “civismo”? Llámenle demagogia, puede serlo; pero a mí me parece impotencia. Por eso aprovecho Internet, una selva frondosa, para ir de rama en rama, con mis “Impulsos” de mono incivilizado, y desorganizarme todo lo que puedo cuando el tiempo me lo permite.
Conste que me considero una persona seria, soy consciente de las exigencias de la sociedad y procuro comportarme de forma responsable; pero también creo que vivo en una sociedad insaciable. Por eso a mi “rama”, a mi blog, lo llamé “Impulsos”, un lugar para “descivilizarme”, un pequeño rincón donde volver a ser mono, alejado del constante compromiso cotidiano.