enero 21, 2009

Una noche de Luna nueva (relato solidario)

Resultado final; éste será el relato que envíe a relatos solidarios. Muchas gracias a todos, en especial a Ramón, el profe.

Una noche de Luna nueva
Dedicado a NELAKANTA

¡Ay, “rapaz”, qué “tunda” merecías! A quien se le cuente… Menos mal que estaba allí el regazo de la abuela, las caricias y su sonrisa, el refugio más seguro. Porque, madre, cuando creías que tocaba palo eran mimos y cuando parecían mimos; ¡zas!, palo. Coincidir con ella fue levantar las manos, esquivar los golpes. Después del descenso, del temor que estallaba dentro del pecho, cansado y humillado, ya no quedaban fuerzas para huir. Sorprendente abrazo. Desaparecido, toda la noche fuera de casa; sin que nadie supiese adónde puede llevar la cabecita de un niño y, ¡hala!, el peor de los temores: encontrarse con madre antes que con la abuela. Nunca otro abrazo como aquel, ni lágrimas más transparentes. La confesión se escurrió como la saliva, ¿quién no se conmueve? Duró eso, el tiempo de explicar la escapada.

—¿La Luna?, pero cómo se te ocurre, en una noche de Luna nueva...

Después la colleja, madre, que era imprevisible; aunque aquel día tuviese disculpa. Menos mal que abuela aguardaba con los brazos abiertos. Suerte.

Peor fue abrir los ojos y descubrir el Sol en lo alto, peor aún cerrarlos por las puyas del cegador mediodía; aceptar la frustración, la oportunidad perdida por quedarse dormido; el abatimiento y el temor a regresar con las manos vacías había sido mayor. Claro que... aún faltaba padre.

Por acostarse, de pie hubiera sido más fácil resistir despierto. Había alcanzado la cima a tiempo, antes que la Luna, con esperar bastaba. Pero los montes gallegos, en las noches de verano, no son camas; son paraísos de hierba fresca. Si a eso se le añade la agotadora subida, más empinada y larga de lo previsto, ¿quién se resiste? Un niño no; ni dolorido y escocido por saltar desde la ventana. Para salir sin ser visto no se podía utilizar la puerta. Gracias a la poca altura —aunque desde el aire pareciese eterna—, la “culada” y los trompicones no acabaron en tragedia; los calores acompañaron hasta lo alto del monte y más allá.

Sin padre a la vista, discurrió la tarde; casi se había olvidado el suceso. Pero nada más acostarse, entró en la habitación. Se fue directo a la ventana, a cerrarla. Al volverse, sus ojos quemaban más que la luz del Sol.

—Ni se te ocurra escapar otra vez, y menos por la ventana; cuando quieras la Luna, me la pides a mí, que yo te la daré.

Si no fuese por el miedo, sabría que la intención de ir a buscar la Luna, justo cuando pasaba a ras del monte, era para regalársela a la abuela. Aquel “yo te la daré” dolía sólo con oírlo.

Nunca he vuelto a intentar alcanzar la Luna, por lo menos de esa manera. Pero ¡ay, “rapaz”!, ¿dónde perdiste aquella inocencia?. ¿Dónde?, aunque sólo fuese por mantener vivo aquel brillo especial que refulgía en los ojos de la abuela cuando madre se lo contó.

23 comentarios:

¤~Estrellita~¤ dijo...

PUES ESTA MUY HERMOSO, ME ENCANTO EL RELATO, GRACIAS POR COMPARTIRLO CON TODOS NOSOTROS, UN ABRAZO Y BUENAS NOCHES PARA TI

Ave Mundi Luminar dijo...

Como muy bien sabes XoseAntón, poco se yo de hornear relatos y mucho menos de apelar con calificativos a las creaciones de otros...

Tan solo puedo decirte que lo leí, con un paso puesto fuera del ordenador porque las prisas apremiaban... y no solo lo disfruté, sino que volví a recrearme en él de nuevo, para tomar otra pizca de la esencia agridulce que tu texto me dejó, a medio camino entre la "firmeza de las figuras paternales de antes", la aventura y ese cariño aparentemente infinito de aquellas que ya no sienten el peso de la responsabilidad en la educación... la abuela.

Ya contarás si volvió al horno o no.

fonsilleda dijo...

Quitaría las comillas a rapaz y sustituiría "tunda" (sólo lo entendemos los gallegos, quizá) por ¿chachete, por ejemplo?, suena también coloquial.
Posiblemente le daría una lectura más, porque de primera impresión, me resultó un poco embrollado.
De todas maneras me ha encantado la historia, con esas imágenes tan reales, cotidianas y vividas, esa abuela... y los padres, perfectos.
La inocencia y la ingenuidad preciosas.
¿Eso es lo que deseabas?, no me hagas mucho caso, de todas maneras.
¡Ah!, tienes libertad para hacer lo mismo con mi casa.

Teresa Cameselle dijo...

Paisano, a mí me parece que no necesita más horno, es dulce y tierno como un bizcocho.
Y la tunda merecida, pese a todo.
Por cierto, yo no lo cambiaba, ya sabes : os bos e xenerosos a nosa lingua entenden...

MarianGardi dijo...

Creo que fonsilleda tiene razòn una tunda es argot de una zona, no es palabra nacional.
Bello relato
Bekiños

Fermín Gámez dijo...

A mí me ha parecido un relato lleno de evocación y con un estilo contundente, preciso. Yo no cambiaría ni una sola palabra.

Me ha gustado mucho tal y como está escrito.

Celia dijo...

Me parece un relato lleno de antes. De aquellos tiempos en los que se podía dar un "cachete" al niño... Ahora...¡ni se te ocurra!.
Y la abuela también de antes. O de las de entonces.
Un abrazo, amigo

XoseAntón dijo...

Me gustaría teneros aquí para poder daros un abrazo en persona. Sé que lo que os pedía era complicado, pero sois unos cielos.

Un bikiño, Estrellita, por esas palabras dulces que siempre nos regalas.

Gracias, Ave, que bien lo has dicho: "ese cariño infinito de aquellos que ya no sienten el peso de la responsabilidad en la educación". Algunas ventajas han de tener los abuelos.

fonsilleda, que de buena gana te daba un beso. Has apuntado justo en una de las grandes dudas que me surgieron. Utilice rapaz entrecomillado porque quería darle esa entonación coloquial y gallega, igual que "tunda". Me pareció una forma de situar la ´procedencia y la emoción al mismo tiempo. Claro que no sabía si eso se podría hacer. La sensación de embrollo, se trata de mi primer intento de escribir un relato de "delante" hacia "atrás", un experimento con la estructura. Reconozco que aún me queda mucho que "experimentar"

Lo mismo te digo, Teresa, un beso grande. A tu lado, como ferrolana (coruñesa) me siento protegido. Es una suerte.

Marian, igual que le dije a fonsilleda, esas eran las intenciones, otra cosa es conseguirlo. Había que intentarlo y dónde mejor que ante vuestra generosidad. Ese beso, que te lo mereces.

Me resultó bastante complicado escribir la historia comenzando por el final y dirigirme al principio, Fermín. Como ya dije, fue el primer experimento y no me convenció. Gracias por vuestras palabras, siempre geneerosas, y por vuestro tiempo. Un fuerte abrazo.

Gracias, Celia, que hermosa expresión: "lleno de antes", la verdad es que sí. Aunque sea una ficción, hay mucho de los montes gallegos en ella, incluso, también de Tremañes, que por allí paseé mis inquietudes a la edad del protagonista más o menos. Un beso, cielo.

estela dijo...

Precioso relato. Excelentemente escrito, te transporta a aquella época, donde los cachetes eran la primera regla de una buena educación.

Felicidades.

Un abrazo.

El Alde dijo...

¿Qué decir sobre lo que has escrito? ¿Que me ha llegado directamente a los huesos, que me ha calado? En fin, si hay alguien en este mundo a quien adoro y por quien lo daría todo esa es mi abuela paterna. Si ella faltara, sí, la vida seguiría, pero ya nada sería lo mismo.

Un abrazo

Fauve, la petite sauvage dijo...

Si no llega a mencionar Coruña Fermín, no me estaría asomando aquí ahora, curiosa... ¡Encantada, vecino! Ya te he visto por los comentarios pero no había visto tu blog, enhorabuena por tu relato solidario y si hay premio, ¡mucha suerte!
Ay, esa Torre de Hércules que tienes de bandera en el blog, ¡ole!.

Felisa Moreno dijo...

EStupendo relato, al principio me costó un poco captar la esencia pero el final resuelve todo, bendita la inocencia del niño que quiere alcanzar la luna.
Un abrazo.

Carmen Andújar dijo...

Un relato muy tierno y original. El alma de los niños, es tan cándida y muchas veces quieren lo que es imposible de obtener; pero que ellos piensan que está al alcance de la mano, y en este caso por una buena causa, como es su abuela.

Mercedes dijo...

Joder, Xoxe, vaya narrativa de la buena. Es la segunda vez que leo tu relato. Pensé que ya te lo había comentado, pero he visto que no. Creeme si te digo que me ha sorprendido tu forma de narrar, es como llevar pasear en coche y disfrutar del paisaje. Qué buen relato y qué magnífico regalo.
Enhorabuena, Xoxe (eres un maestro muy a tener en cuenta).

XoseAntón dijo...

Como ya dije, gracias por tanta generosidada; que pena, en momentos así uno desearía daros las gracias en vivo.

estela, sí que funcionaba el cachete, pero creo que los quitaron porque nos dolían más a los padres... :) Un beso

Desde la infancia, Alde, todos llevamos en el corazón a una persona así. Algunos hemos tenido la suerte de que fuera la abuela, materna, en mi caso. Un abrazo.

XoseAntón dijo...

Insisto, gracias por tanta generosidad; que pena, en momentos así uno desearía daros las gracias en vivo.

Bienvenida, Fauve, paisana, un placer tu vista. Te añado a blogs amigos para no perderte, con la promesa de que cuanto antes iré a devolverte la visita. Ese beso, el primero, pero habrá más, sin duda.

Me costó, Felisa, no te creas, ya comenté que era el primer intento con este tipo de estructura y gracias a vuestra generosidad y la de Ramón, que es inmensa, puedo presumir ahora, encima, de vuestros halagos. Ese beso, muack.

Afortunadamente, Carmen, para los niños no hay imposibles; la pena es se nos olvide esa parte que fuimos tan hermosa. El beso, no te vayas sin él.

¡Ay!, Mercedes, ¿me hablas a mí, verdad? Espera que mire hacia atrás, no vaya a ser que le estés llamando maestro a otro. ¡Exagerada! Muchas gracias, qué fácil es sentirse querido entre vosotros. Muaaack, ahí te va el beso, volando.

Brisa67 dijo...

Si fuera un fragmento de un libro, yo lo compraría.
Tiene ese "algo" acogedor que hace que me enganche a la lectura.
Tal vez mi origen asturiano sea la causa de que me fascinen los textos que te transportan a lugares como los que conocí cuando era niña.

Me ha encantado

Bikiños

Paco dijo...

Xose vaya nivelazo de relato.

Espero que ganes ese certamen y yo quedar finalista (jeje, que no se enteren las escritoras que corren por estos blogs que queremos ganar...)

Bromas aparte me gusta ese tono "antiguo" que le das a este escrito. Y cuantas veces hemos querido coger la luna para ofrecersela a alguien...

Un abrazo

≈Estrellita≈ dijo...

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_________# `,+.*`,+.*`,+.* HOLA CIELO ESPERO QUE DISFRUTES DE ESTE FIN DE SEMANA EN COMPAÑIA DE LOS TUYOS Y GRACIAS POR ACOMPAÑARME SIEMPRE EN MI BLOG, MUY BUENAS TARDES PARA TI Y UN FUERTE ABRAZO DE TU SIEMPRE AMIGA ESTRELLA..

megg dijo...

hola xose
llevo unos dias liadilla ,pero no me olvido de el leerte
un abrazo desde la otra orilla

XoseAntón dijo...

Gracias Brisa, es un placer encontarte otra vez por aquí.

Paco, si no he entendido mal, creo que no habrá certamen, tendremos que conformarnos con participar -que no es poco-; es una aportación desinteresada, en favor de una buena causa. De todos modos, mil gracias por tu apoyo y cuenta con el mío; será recíproco pues se hemos de enfrentarnos a ellas, la batalla que nos espera será muy dura. :)

Buen fin de semana, Estrellita, nadie se lo merece tanto como que tú.

Todos andamos liados, megg, o a mí me lo parece. Como siga a este ritmo, ya me veréis por ahí pidiendo albergue; sin duda, me echan de casa. Bikiños

Verónica Rodríguez Orellana dijo...

Me encantó el relato quizás porque algunos nos llevamos de esta vida los grandes abrazos de nuestros abuelos y su eterna luz en las noches oscuras .Un saludo desde esta tarde isleña

XoseAntón dijo...

Es cierto, Verónica, los abrazos, son mucho más grandes cuando vienen de nuestros abuelos.

Bikiños