enero 10, 2009

Ejercicios del Taller: Instrucciones para cascar una nuez

En época de nueces, no está mal aprender a cascarlas. Decía el abuelo de mi compañero de clase, sin que le cayera el “Celtas” de la boca, que las nueces son como las personas: duras por fuera y frágiles por dentro, y aunque algunas estén vacías; por fortuna, son las menos. Es decir, no es necesario pasarles con un camión por encima para abrirlas; al contrario, se requiere ajustar la presión a la resistencia cáscara.

En la actualidad existen diversas herramientas que nos ayudan con la tarea, pero una mayoría requiere que sea la nuez quien se adapte a la medida del cascanueces y no al revés. Del corazón de lata que traen algunas para el mismo fin no quiero ni hablar; me parece una absoluta falta de sensibilidad.

Recuerdo al anciano, como nos acompañaba hasta el nogal; la ilusión que nos provocaba cuando nos incitaba a buscar alrededor del árbol; mientras, él aguardaba sentado, con la espalda apoyada en el tronco. Si alguno de nosotros se quejaba, insistía: fijaos bien, removed las hojas, que esta noche hizo viento y cayeron más que de sobra.

Aquello si era cascar nueces; sujetarlas entre las manos callosas y arrugadas, pero con la fuerza, todavía suficiente, para que se abrieran sin romperse. Cuando alguna se resistía, las más tercas, las apoyaba en una piedra y con el bastón le atizaba el golpe medido y certero para que el fruto se dividiera en dos mitades iguales. Después, con la punta de su navaja de mango tallado, lentamente y con una paciencia de santo, iba retirando la piel para dejar al descubierto el corazón tierno y blanco. ¡Qué sabroso! Ansiosos, esperábamos ansiosos que terminara, pero él no tenía prisa; mientras las pelaba, siempre con el “Celtas” colgado de sus labios y las bocanadas de humo en ascenso, nos iba contando un cuento. En la mayoría de las ocasiones, repetido como el sabor de las nueces.

Éramos muy pequeños, pero aún así, no lo hemos olvidado. Sabemos de la importancia de abrir la nuez con las dos mitades de la cáscara enteras. Con ellas, rellenándolas de cera y con un palillo a modo de mástil, construíamos nuestros barquitos de vela. Capitanes de ilusiones gracias a un abuelo.

16 comentarios:

MarianGardi dijo...

Xoxe, me ha encantado esta frase: "las nueces son como las personas: duras por fuera y frágiles por dentro, y aunque algunas estén vacías; por fortuna, son las menos".
Que verdad!!
Bekiños

Mercedes dijo...

Xoxe, pero si este escrito te da para una novela... Lo digo porque me he quedado con ganas de saber más. A ver si el profe con el ejercicio ha tirado de un hilito que puedes convertir en un magnífico jersey. Has mostrado una parte de ese tesoro que guardas en los bolsillos de la niñez y lo he visto relucir con tanta nitidez que me pasaré por aquí de vez en cuando por si cuentas más cosillas así.
Un abrazo,
merce.

Felisa Moreno dijo...

Un relato que nos traslada a la niñez, cuando las cosas podían ser mucho más de lo que parecían. Una cáscara de nuez se transforma en un maravilloso barco velero. Gracias por regalarnos este relato tan especial. Un beso.

Fermín Gámez dijo...

¡Uy aquellos barquitos de vela hechos con nueces!
Lo del corazón de lata para abrirlas... es cierto que es una falta de sensibilidad abrirlas de esa manera, sobre todo con un utensilio que tiene forma de corazón.

El Desván de la Memoria dijo...

Ya te expresé mi satisfacción cuando leí por primera vez este texto. Ahora, libre de los secretos andamiajes del ejercicio, resulta más cercano y poético; con un aire nostálgico que nos evoca recuerdos de otras épocas. Y sí, es cierto que deja con ganas de más, y ese es uno de los mejores halagos para cualquier escrito.
Un saludo,
Ramón

Chu dijo...

Me ha encantado!!
Un texto precioso, ¿continúa?

Me gustaría dar un paseo con ese abuelo.

Un beso, Chu.

megg dijo...

aternamente ,sincero las nueces hasvisto la forma de su cerebro?
son cabecitas .cabecitas llenas o vacias

me he quedado con ganas de más
un beso

Celia dijo...

Hola Xosé.
Precioso el texto. No puedo entrar últimamente en los blogs tanto como quisiera, porque mi ADSL, está de cambio, y estoy "lentita".
Las nueces esconden mucho, querido amigo.
Un abrazo

XoseAntón dijo...

¡Ay! despacio con los halagos que, como dice Celia; se sube el ego. Y después no llego(esta última tontería no hace falta decir soy yo quien la añade). Muchas gracias a todos, vuestras palabras son la mejor recompensa; uhmmm, que bien me siento al leeros.

Lo cierto es que tan sólo pretendía cumplir con los deberes y, salvo esa nostalgia por la niñez y mi admiración por la gente mayor (ya desde crío), "cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia". (Conste que al escribirlo, aunque hablaba de nueces, no era en ellas en quien pensaba). No tengo remedio, qué le voy hacer.

Bikiños e apertas.

megg dijo...

xose pasa en la morada de la luna hay algo para ty
un beso

Paco dijo...

Xose me añado a lo que han expresado mis "colegas".

Una bonita historia contada con amor. Como se cuentan las buenas historias.

Un abrazo

P.D.
Hoy eres doblemente premiado

estela dijo...

que experiencia mas bonita. Eso de cascar la nuez justo por lamitad es todo un arte, yo nunca lo he conseguido.
Me ha encantado leerlo.
un saludo.

fonsilleda dijo...

Deliciosa entrada la tuya. Sabía que alguien me faltaba, pero ya te he enlazado en un blog que tengo para "mis" blogs preferidos. Ya no te me vas a despistar.
Recuerdo los barquitos y el sabor de las nueces recién apañadas y esa piel ligeramente húmeda y tierna y el fruto blanco, blanco.
Recuerdo hombres como tu abuelo, pareciera que se los hubiera llevado el viento.
Bicos.

Brisa67 dijo...

Las nueces tienen que estar mucho más sabrosas, aderezadas con un bello cuento relatado con cariño.

Hermoso y entrañable relato XoseAntón, tan tierno como el corazón de tus nueces.

Un cálido abrazo

Ave Mundi Luminar dijo...

La increible belleza de lo complejo transformado pausa y sencillez... así es en muchos casos la vejez misma...

Gracias por la estupenda imagen que me has regalado con tu texto.

Un abrazo.

XoseAntón dijo...

Lo que ya dije; muchas gracias a todos. Sois muy amables. Es un placer recibiros y leer vuestros amables y generosos comentarios.

Bikiños e apertas