marzo 28, 2009

Sábados Literarios: La primera vez que...


La primera vez que subí a un cerezo envidié a los pájaros. No sólo descubrí lo pequeño que era, sino que también vi el tejado de casa. Cuanto más alto trepaba, más empequeñecía el pueblo y se alejaban y bifurcaban los caminos. Al igual que las ramas del árbol, se dividían y debilitaban hasta convertirse en cerezas inalcanzables; rojas como el horizonte que se desvanecía en el infinito. Si pudiese volar, ascender a lo alto de la copa, donde los frutos maduraban en joyas a la luz del sol. Sin alas, sin la ligereza de sus plumas, ni mis fuerzas ni la delgadez extrema del cerezo me permitían alcanzarlas. Y a mi alrededor todavía estaban verdes, inmaduras como yo. A voces me lo recordó mi madre. Te mato, baja de ahí que te mato, no te das cuenta que te puedes caer y hacer daño. Comprendí entonces lo que asustaba mirar hacia abajo. Ella continuaba gritando, no comas así las cerezas, están calientes y sientan mal. No se daba cuenta que a mi altura eran incomestibles y para las otras se necesitaba volar, ser un pájaro.



33 comentarios:

Carmina dijo...

muy bonita primera vez quizas porque de pequeños nos vemos los peligros que nos rodean, cada nuevo paso es una aventura... entiendo el temor de tu madre a que te cayeras, porque seguro que hoy lo sientes tu con tus hijos y tus ansias por volar y alcanzar los preciados frutos,yo tambien tengo hoy un escalador

estela dijo...

que relato más bonito. De pequeños todo se ve desde otra perspectiva. Yo recuerdo que hasta las calles las veia distintas, y ahora toda esa visión me parece un sueño.

besos.

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

...Un relato precioso; un placer haberte visitado

megg dijo...

que bonito xose
de pequeños todo se ve tan diferente!! TAMBIEN RECUERDO MIS SUBIDAS A LOS árboles ,y sobre todo los cerezos me zampaba las que podia jajaja,ainsss que recuerdos..
besos de cereza

Maat dijo...

¡Ay, las madres!
Nunca me subí a un árbol. Pero imagino que debía de ser una sensación palpitante el hacerlo, aunque no pudieras alcanzar esas "joyas a la luz del sol".
Precioso relato, Xose.

Un abrazo.

Maat

Paco dijo...

Que recuerdo tan hermosamente relatado Xose.

Curiosamente, una vez me subí a un cerezo que teníamos en el huerto y se partió la rama, mi padre me persiguió con una vara por todo el huerto hasta darme unos cuantos golpes. Aún así, ese día comí cerezas.
Lo de que las cerezas calientes sientan mál, era para que no te las comieras todas, seguro...

Un abrazo de "cerezero" a "cerezero"

Carmen Andújar dijo...

Precioso Xose. Yo no me hubiera atrevido encaramarme en un arbol; aunque siempre he soñado con volar.
Un abrazo

MarianGardi dijo...

Por poco sales volando del árbol, para no tener que bajar y soportar dos clujidos en el culo jajaja
Bikiños Xose

Celia dijo...

Amigo, compartimos los mismos recuerdos cereciles. Yo me he caído cientos de veces. Ahí descubrí que existía el Angel de la Guarda. Llegaba al suelo de mayor o menos altura, pero nunca me he roto nada.
Seguro que aquellas cerezas sabían tan ricas, que ninguna otra la ha podido igualar, auqneu presenten esa gran redondez rojiza ¿o no?
Un relato curioso y muy dulce y afrutado.
Un abrazo Xosé

Ardilla Roja dijo...

Hola Xosé:

Qué preciosidad! Me ha encantado. Tierno y jugosito como las cerezas maduras. Un placer, de verdad.

Gracias por este momento y por la confianza. Si llegamos vivos a la noche, me autobesaré jajajaa

Mari Carmen dijo...

Una primera vez encantadora Xosé :) Una preciosidad de escrito, ¡si hasta he sentido el sabor de las cerezas en mi boca y he llegado hasta arriba del árbol, convertida en pájaro! :)

Un abrazo

Pantera dijo...

Ufff Xose! Me ha venido un antojo...a mí me encaaantaaaaaaaaan las cerezas, son mi perdición. Por ellas te prometo que aprendo a volar!
En casa nunca tuvimos cerezos de pequeña, iba al mercado y las compraba en la época que habían. Luego hice amistad con quien sí tenía cerezos y con ella nos subíamos a sus ramas a cogerlas bien rojas. En mi propia casa plantamos hace un par de años un cerezo pequeñín que todavía no nos ha regalado sus ansiados frutos. Yo no espero.. como el mercado las venda ahí estoy yo comprándolas jeje!
Muy bonito y bien escrito tu relato. Petonets! (sería lo mismo que tus famosos "Bikiños")

Balamgo dijo...

Bonitos recuerdos de jueventud. Quién los cogiera nuevamente.Un saludo.

Marina dijo...

Es una descripción de tu primera vez preciosa,que bien la cuentas, casi me caigo yo del arbol. Un saludo.

Nyma dijo...

En un niño, poder tener la prespectiva desde la altura, es poder volar, es no querer regresar al suelo por imaginarte junto a cada cerezo a la vista.
Llegas a sentirte mayor, a creer que en tu condición de niño, te ves grande, espectante al mundo redimido ante ti, y con deseos de tocarla.
Unos momentos en los que la primera vez es siempre recordada...

Besos.

Nyma

Any dijo...

Xose, que lindo recuerdo! Yo me hubiera trepado como vos seguramente porque me encantan las cerezas! Y porque siempre me gustó subirme a los árboles ademas :)
Hermoso relato
un abrazo

SILVIA dijo...

QUE LINDO , Y LEERTE ME DIO ESA SENSACION DE LIBERTAD¡¡
ESTOY DE PASEO POR PRIMERA VEZ, EN ESTO DE LOS SABADOS LITERARIOS YD E LA MANO DE ARDILLA ME INICIO DESDE MI OTRO BLOG, TE DEJOUN BESO Y HASTA OTRO ENCUENTRO¡¡¡

mar dijo...

Que bonito Xose y que envidia me ha dado tu relato, siempre quise subirme a un arbol pero en la ciudad era imposible y aunque veraneaba en una aldea gallega a lo más que llegué fué a coger "ameisas" (no se si está bien dicho) subida en los hombros de mi padre
Un beso de Mar

Teresa Cameselle dijo...

Jo, con lo que a mí me gustan las cerezas, que hasta me las comía con hueso y todo, para saborearlas mejor.
¿Te decía tu madre aquello de "vas caer...?
;)

Sinuhe dijo...

Mmm... un recuerdo precioso. Yo tambien trepaba mucho a un enorme cerezo que había en el jardín de mi casa. Y lo de comerlas calientes es una leyenda urbana, de lo contrarío yo no estaría escribiendo aquí en estos momentos,jeje.

Un saludo

tag dijo...

Yo era más comoda y no trepaba.
Me esperaba abajo y mi hermano era el que subia y cogia las cerezas.
Yo solo me las comia y me ponia pendientes de cerezas.

Muy bonita tu primera vez,Xose.

Besos

Tétis dijo...

Olá Xosé,

Magnífica esta descrição da tua "primeira vez..." que subiste a uma cerejeira.

Uma vez que o tema deste relato é "la primera vez que..." e dado que foi a uma cerejeira a árvore a que subiste, eu atrevo-me a associar esse teu gesto a uma "iniciação" e a uma "ascensão".

Repara que a árvore é símbolo da vida em perpétua evolução, é simbolo de verticalidade pelo seu movimento dinâmico para cima, em ascensão para o céu. Logo o gesto dum rapazinho em subir a uma árvore significa o seu desejo de crescer, de ser grande, de evoluir, de ascender mais alto...

Por outro lado a cerejeira, mais concretamente os seus frutos, as cerejas maduras, vermelhas (aquelas que querias agarrar, colher) têm um sabor e cor intensos e por isso o seu sabor é comparado ao gosto do primeiro amor. Também a sua forma se assemelha a um coração e ao mordê-las solta-se um suco vermelho semelhante ao sangue. Logo, a cereja é, de certa maneira, um símbolo erótico.

Desculpa Xosé toda esta conversa, este devaneio, mas foi exactamente o que pensei ao ler este teu espectacular relato de "la primera vez que...".

Bikiños.

Neogeminis dijo...

Pero qué lindura de texto!...me ha encantado! tanto como comer cerezas! jejejee


saludos de sábado compartido!

fonsilleda dijo...

¡Qué recuerdos!. La fruta más rica es la que tomas directamente desde el árbol y si es "robada" más rica todavía.
El árbol del vecino siempre resulta más apetitoso.
No habrás conseguido volar, pero eres un pájaro de las letras. Seguro.

Juan Manuel Rodríguez de Sousa dijo...

Yo nunca he sido mucho de trepar los árboles, pero sí que he indentificado la voz de tu madre con la de las demás, jaja. Curioso relato, no sabía que te gustaran tanto las cerezas, o las alturas... nunca se sabe.

Saludos,
Juanma

CASANDRA dijo...

disfruté muchísimo de la poesía de tu relato, del significado que tiene y del rojo de las cerezas allá en lo alto, si no las podemos comer por lo menos la vemos y disfrutamos de su color intenso, y tentador. me gustó muchísimo leerte y lamento lo escaso que se nos hace el tiempo leyendo por aquí. Mira yo ando rezagada... pero vale verdad? porque muchas ganas tenía de volver por aquí. un beso.

SeaSirens dijo...

Mmmmm...Xose, yo soy adicta también a las cerezas!!!
Me encantan, sobretodo esas de final de verano, grandes y negras casi, irresistiblemente dulces...

Un buen recuerdo, sin duda, par este sábado.
Yo tampoco olvido la primera vez que me comí una...jeje.

Besos con picotas!!!!

XoseAntón dijo...

Gracias a todos por el paseo y la tarde placentera, es un verdadero placer viajar con vosotros. En estes Sábados Literarios no existe el aburrimiento, se abren las puertas de par en par y el interior de las casas para recibirnos y agasarnos con mimos y entrañable coridalidad. Ha sido un verdadero acierto el de Mercedes, sí señor.

Bienvenida Mª Ángeles, acomódate por donde puedas, todos son buenos amigos, y sírvete lo que más te guste. Gracias por la vista y el comentario.

Silvia, te digo lo mismo que a Mª Ángeles, aunque en este caso ya viajaste con nosotros y nos conoces un poquito más. Me alegro de que disfrutaras del recorrido.

Tétis, me gustó mucho la exposición simbólica que hiciste; algunas asociaciones no las conocía. Es cierto que utilicé algunas palabras intencionadamente: trepar, ascender, joyas inalcanzables, volar, "pájaro" y las cerezas como símbolo de tentación, pero de manera escondida para que no estropeara la sensibilidad de la situación. Ahora que no me imaginaba que se pudiera interpretar como una iniciación. Muchas gracias.

MarianGardi, fonsilleda, vosotras ya sois tanto de casa, que os incluyo con el resto de compañeros de viaje, aunque en esta ocasión no subísteis al autobús, para mí es casi como si lo hiciérais.

Apertas e Bikiños

Argos dijo...

Gostei muito deste texto: espontâneo e cheio de recordações.
Julgo que todos nós, em algum momento da nossa vida, invejamos os pássaros… voar!

Abraço

Susana dijo...

Qué lindo relato, Xose.

A veces en la vida hay que asumir riesgos para lograr lo más hermoso. Eso sí, mejor no pasarse y no trepar muy alto ¿eh?

Un abrazo

El Desván de la Memoria dijo...

Lo has expresado muy bien; poético y evocador.
Se hace breve, aunque así resulta más intenso.
Un abrazo,
Ramón

Carmen Andújar dijo...

Xose tienes dos premios en mi blog.
Un abrazo

Mercedes dijo...

Yo las cerezas me las ponía de pendientes.
"Cerecita, cerecita
no te vayas de mi vera
que te comeré todita
en cuanto pueda".

Huy, se me acaba de ocurrir. Ya ves, se me ha disparado la impronta (o como se diga eso).
Bess de cereza en la oreja.