septiembre 29, 2009

Hablaban de amor...




Hablaban de amor en la mesa de al lado y eran las diez de la mañana. Mi hora de engañar el nuevo día con la vieja rutina del café y el periódico. Estaba acostumbrado al trasiego de los coches que se veían a través de la ventana; al trasiego de clientes, camareros y cajas registradoras; me había acostumbrado al ajetreo y, a la vez, éste aislaba mi mesa en un rincón de tranquilidad y sosiego.

Cuando aquella pareja, que ni siquiera puedo describir, pasó a mi lado y ocupó la mesa que quedaba a mis espaldas, no imaginé que me iban a atrapar en una conversación ajena. Por educación, me había esforzado en no escucharlos, pero el volumen de sus voces era demasiado alto para dejar de oírlos. Te quiero, le decía él. Lo sé, y yo a ti; correspondía ella a sus palabras.

Hablar a esas horas de dinero, de trabajo, de la carencia de éstos en mayor medida; de política, religión, etc.; es una manera de masticar ruidosamente el desayuno. A pocos les importa ser oídos, porque pocos son los que escuchan. Pero aquel modo de alimentarse me resultaba perturbador. Vi como te tocaba el culo y no me gusta que ese cabrón te sobe. No seas celoso cariño, sabes mejor que yo que no puedo evitarlo; ¿qué quieres que haga? Ya, pero me jode que actúe como si tuviese derecho de pernada. La sensación de que el café estaba muy cargado aumentaba por momentos. También a mí, ¿cómo quieres que te lo diga?; necesito el dinero para la hipoteca, mi marido está en paro y él paga bien. Así paga cualquiera. Por favor, no seas niño; no soy más que otro de sus caprichos, como lo fue Julia, Elena..., y tantas otras; si lo sabré yo. Ya, pero… Pronto encontrará un nuevo juguete y habrá pasado todo. Y mientras tanto, ¿lo nuestro qué?

Si pudiera esconderme entre las hojas del periódico, creo que lo haría. Ataba la vista a los titulares para no caer en la tentación de mirar hacia atrás. Desconocía la razón, pero me negaba a conocer a los protagonistas de aquel idilio. Algo dentro de mí me decía que aún no estaba preparado ¿Preparado para qué?, no lo sé. Tan sólo quería evitar que sus asuntos fueran los míos. ¿Lo nuestro? Sí, lo nuestro. Bobo, si serás bobo. Te deseo y no aguanto más. Y yo, mira como me pones, estoy toda mojada. Apuré el café, temía estar sufriendo una hiperacusia no dolorosa, o sí, ¿quién lo sabe? Veámonos después del trabajo. No, hoy no; lo más seguro es que tenga que quedarme hasta tarde. Busca una disculpa. No puedo, por favor, no insistas; necesito poner al día la facturación de los últimos pedidos. ¿Y me vas a dejar así? ¡Uff!, ¡cómo estás!; pasado mañana, nos vemos pasado mañana; mi marido se va de pesca y no vendrá hasta la noche. ¿Pasado mañana?, imposible, mi mujer tiene una cena de la empresa y he de cuidar de los niños.

Pedí la cuenta.

–¿Ya se va?
–Sí, hoy tengo que irme.
–¡Qué raro! Es la primera vez que lo veo con prisa.
–¿Te has enamorado alguna vez? –no pudo más que abrir la boca para dibujar un enorme y silencioso “qué”? –yo sí, pero hace mucho, mucho tiempo.

El “qué” se convirtió en “ah” y yo abandoné el local ante la perplejidad de la camarera.

17 comentarios:

Natàlia Senmartí Tarragó dijo...

Xose, fascinate café, suertudo eres a las 10 de la mañana, ja, ja.

"Voyeurs" somos aunque disimulemos, nos importan los demás, sus vidas nos suenan a "déjà vu", pero eterno, maravilloso, algunas veces, incluso, sorprendente. De alguna forma rodamos una "peli", fisgoneamos ("La ventana indiscreta") y nos implicamos con la oreja, mientras, los ojos, !pillín! ojean las páginas internacionales, pongamos: de la "Voz de Galícia". En éstas, que ya estamos creando un relato en la mente, cómo éste, fresco, con sabor a café, divertido, humano, que nos cuentas.

¿De qué escribimos? La curiosidad es el motor del escribiente/a, del poeta, del pintor/a, del fotógrafo/a, del músico/a.
Incluso escudriñamos la natura, el paisaje, el olor, el sabor, los sones...
Te comprendo, Xose, bikiño, natalí

Natàlia Senmartí Tarragó dijo...

Xose, fascinate café, suertudo eres a las 10 de la mañana, ja, ja.

"Voyeurs" somos aunque disimulemos, nos importan los demás, sus vidas nos suenan a "déjà vu", pero eterno, maravilloso, algunas veces, incluso, sorprendente. De alguna forma rodamos una "peli", fisgoneamos ("La ventana indiscreta") y nos implicamos con la oreja, mientras, los ojos, !pillín! ojean las páginas internacionales, pongamos: de la "Voz de Galícia". En éstas, que ya estamos creando un relato en la mente, cómo éste, fresco, con sabor a café, divertido, humano, que nos cuentas.

¿De qué escribimos? La curiosidad es el motor del escribiente/a, del poeta, del pintor/a, del fotógrafo/a, del músico/a.
Incluso escudriñamos la natura, el paisaje, el olor, el sabor, los sones...
Te comprendo, Xose, bikiño, natalí

Natàlia Senmartí Tarragó dijo...

Xose, fascinate café, suertudo eres a las 10 de la mañana, ja, ja.

"Voyeurs" somos aunque disimulemos, nos importan los demás, sus vidas nos suenan a "déjà vu", pero eterno, maravilloso, algunas veces, incluso, sorprendente. De alguna forma rodamos una "peli", fisgoneamos ("La ventana indiscreta") y nos implicamos con la oreja, mientras, los ojos, !pillín! ojean las páginas internacionales, pongamos: de la "Voz de Galícia". En éstas, que ya estamos creando un relato en la mente, cómo éste, fresco, con sabor a café, divertido, humano, que nos cuentas.

¿De qué escribimos? La curiosidad es el motor del escribiente/a, del poeta, del pintor/a, del fotógrafo/a, del músico/a.
Incluso escudriñamos la natura, el paisaje, el olor, el sabor, los sones...
Te comprendo, Xose, bikiño, natalí

Ardilla Roja dijo...

Caray! jajaja ¿Por qué le llaman amor cuando quieren decir sexo? Yo me giro y los mando a darse un baño de asiento jajaja No, lo digo de boquilla. Lo más probable es que hubiese hecho como tu. Registrarlo todo para sacarle punta más tarde. Está claro que a ellos no les importaba.

Un abrazo

Carmen Andújar dijo...

¡Ostras! Si que era una conversación subida de tono. Es normal que sintieras perturbación. Lo que no entiendo, es como hay personas que pueden contar sus intimidades en voz alta para que se entere todo el mundo. No se, parece "El diario de Patricia" donde se atreven a contar de todo con tal de salir en la televisión. Ahora, por lo que veo te a servido para que elaborases un buen relato.
Un abrazo

tag dijo...

Caray Natali, ¿es posible que has puesto repe el comentario? ¿o es que me he pasado con la mistelita? jajaja.

Xose, a veces es inevitable escuchar conversaciones ajenas, que por una parte nos importan un pito, y por otra, una vez nos metemos en su historia queremos saber el desenlace o al menos saber más.
Y sin querer ponemos todos nuestros sentidos a captar las frases y palabras que van configurando una relación ajena, en la que nadie nos ha invitado a entrar, pero....
Esta era muy completita, jajaja.

Nos lo has contado muy bien.

Besitos

gustavo dijo...

natalí, a la cual n0 he leid0, debe de...ufff...cre0 que ni tu ni ella sabeis que le marid0 de la señ0ra en custi0n s0y y0...¡a ver si dejam0s de escuchar a mi señ0ra esp0saaaa¡¡¡
salud0s, x0se

Maat dijo...

Hola Xose.

Me ha encantado tu relato. Y la historia completamente actual. Ese es el mundo en el que ahora nos movemos, amigo.

La frase: "Ataba la vista a los titulares para no caer en la tentación de mirar hacia atrás", me ha parecido soberbia.

Un placer leerte.

Bikiños.

Maat

mar dijo...

Muy bueno el relato, me ha gustado mucho, pero me he quedado con la duda de si es real.
No me puedo creer que se den ese tipo de conversaciones a esa hora en un café y sin ningún tipo de pudor, a lo mejor es que yo debo de cambiar de cafetería porque a la que suelo ir yo no pasan esas cosas.
De todas formas me ha encantado leerte
Un beso de Mar

fonsilleda dijo...

¡Fenómeno!, aunque no tengo muy claro si el "cafetero" se marchó muertito de envidia o furioso por haberle estropeado el desayuno. ¡Ja!
Situación casi surrealista que me ha encantado, con la dosis suficiente, sin pasarte un ápice.
Aplausos.
Bicos

XoseAntón dijo...

Ya de por sí el relato tiene su mala leche; y la sola idea de escribir sobre algo real en un tema tan delicado casi me da vergüenza. Salvo excepciones, que procuro aclarar, todo lo que escribo es ficción, y este texto no es más que un intento de mirar al submundo, a los avernos cotidianos, que de un modo o de otro están ahí para martirizarnos.

Me alegro que resultara creíble, es un hermoso halago, pero también me alivia ver que algunos de vosotros lo habéis leído como ficción; incluso con humor y, ésto último, la sonrisa, me la contagiasteis a mí.

Bikiños e apertas

Neogeminis dijo...

jajajajaa...te felicito por la manera de engancharnos también a esa conversación en que te metieron de oídas y sin proponértelo! fue como estar allí, cerquita de esa pareja indiscreta que parece ser especialista en poner cuernos a sus respectivos cónyuges!jejejee...en esas situaciones somos nosotros (los escuchas involuntarios)los que nos sentimos más incómodos que ellos (los protagonistas). En todo caso la incomodidad te ha servido de excusa perfecta para este estupendo post!


Un abrazo!.

MarianGardi dijo...

Ingenioso relato Soxe, enhorabuena.
Bikiños

SeaSirens dijo...

Interesante texto que bien pudiera ser algo real, no tan lejano.
Hay todo tipo de bares y todo tipo de gentes.
Con eso lo decimos todo, no? Jejeje...

Me ha gustado mucho leerte una vez mas Xose.

Un besazo y un fuerte abrazo!

CAS dijo...

Pues eres muy convincente, porque pareció tan pero tan real, que me convenciste de tu curiosidad lógica y tu pertubación idem!!!!

Qué gusto leerte Xosé!!
besotes

Ardilla Roja dijo...

Me lo tragué entero. Felicidades!

Fermín Gámez dijo...

Hay amores, idilios, flirteos, rollitos, planes o como queramos llamarlos, que para existir necesitan un poco que alguien los contemple o escuche. Si no, no son.

Eso o es que sencillamente ya no encuentran placer en las palabras susurradas en una intimidad sana.