junio 24, 2009

La hija del cónsul


Extraer y subir mis impresiones al blog de “La hija del cónsul” es hablar de una paisana y, lo más complicado, también amiga. De algún modo, lo preconcebido se impone y, ¡ay!, sorpresa. Abrir el libro y encontrarse en un mundo más propio de “Las mil y una noches”, contemplando a una Sherezade, se transforma en un viaje del todo inesperado. Bien, una gallega, para más señas ferrolana, comienza a envolverte con sedas de la India o de Egipto, lujos exóticos; palabras especiadas, fragancias del zoco, ¿dónde nuestra Galicia, dónde lo esperado? Existe, claro que existe, como contraste; pero ahí está, letra a letra, renglón a renglón. Es un combate, un combate más en la guerra del amor; una batalla más que éste gana. Sensualidad, mostrada a través de suspiros que mantienen las sedas agitándose al viento; un romanticismo único de dos mundos separados, apenas, por un Estrecho. Es, en resumen, una caricia; la caricia de un Diente de León, que a lo largo del relato va esparciendo sus semillas.

Fácilmente pasan desapercibidas una sexualidad que ni se esconde detrás de un pantallazo censurador, ni en una exhibición pornográfica que convierte los deseos en vicios. El amor es así, desnudo y generoso, tal cual lo muestra Teresa. Ahora bien, entre Elena, la protagonista, y Jacinta, una concubina del harén, las dos nos dejan abierta, de par en par, una puerta que ni los suspiros son capaces de esconder. O quizá no sea más que mi manera de leer, siempre buscando, detrás de una luz que sacie la curiosidad. Ganó el amor, si no el de la pobre Jacinta, si el de la hermosa Elena; esta no era la guerra de su hermana, a Mercedes aún le espera su batalla.

¿Qué decir de la autora? Felicidades Raúl.



4 comentarios:

≈♦ Estrellita ♦≈ dijo...

Que lindo no conocia esta novela gracias por compartirla, espero estes bien hace dias no se de ti te dejo un besito y mi amistad con siempre hasta pronto y gracias

Teresa Cameselle. dijo...

Xosé, he encontrado una traducción para ese diente de león, "leitaruga". Yo no lo había oído nunca, no sé tú.
Gracias por la opinión, que no crítica, hay muchas cosas en ella sobre las que reflexionar.
Le diré a Raúl que la lea, jaja.
Bicos e apertas.

gustavo dijo...

DEJ0 MIS SALUD0S TRAS LEER ESTA ENTRADA...QUEDA ALGUNA PREGUNTA EN EL AIRE, PER0...PARA 0TRA 0CASI0N...
GRACIAS,X0SE¡

Dorotea dijo...

Perdona, Xose, que me cuele aquí, pero no sé dónde si no...
Esta es una invitación personal e intransferible a tomarse cinco (5) copas en mi blog y actuar en consecuencia. Como carta de presentación, tu versión de las intimidades de una nevera. A partir de las 0.00 h se te asignará una nevera móvil. ¡Echa a volar esa imaginación!
Un abrazo de la coordinadora de neveras móviles...